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El origen de las guayaberas

El origen de las  guayaberas

El origen de las guayaberas

Por: Francisco Dorta Duque / Periódico El Nacional

 

Creo  que la primera vez que vi una guayabera fue vestida por un anciano veterano de la Guerra de Independencia, 1895-1898, encabezada por José Martí y Máximo Gómez.

Efectivamente,  los humildes pero heroicos veteranos vestían esa refrescante prenda porque era elegante y expresaba su dignidad arrancada a la manigua libertaria pero también su modestia económica.

Era obvio que la guayabera se relacionaba con la acción de buscar y traer  guayabas en sus amplios bolsillos recogidas  por los campesinos del árbol “guayabo”, de madera dura, cuyos ramos, cortados en forma de estaca,  escondían detrás de la puerta de su bohío para precaverse de intrusos y aun ladrones.

La guayabera en Cuba se uso con tanta frecuencia  como símbolo del elegante vestir y como  prenda aliviadora  de los calores de nuestro trópico que incluso en elevadas reuniones oficiales y selectos recintos del gobierno  la gente acudía en guayabera prestigiada con su elegante corbatica o lacito ceñido al cuello.

Hasta tal punto llego la frecuencia en el uso de la elegante guayabera que el  doctor Carlos Prío Socarrás, Presidente de la República de Cuba (1948-1952) y, por cierto, antiguo alumno de mi Colegio de Belén, prohibió por decreto el ingreso al Palacio Presidencial en guayabera para “respetar” el elevado recinto nacional.

La guayabera, oriunda de Cuba, según todas las leyendas, (Wikipedia) ha atravesado los mares, volado por los aires y se viste en casi todas las ciudades del mundo a pesar de haberse originado como una improvisada y humilde vestimenta campesina.

Con estos y otros recuerdos de la guayabera,  me llego por E-mail,  de parte de  doña Ana Rojas viuda. Más, un artículo sobre dicha prenda de vestir firmado por Harold-Popy-Ortiz Ríos.

Cuenta dicho autor que la historia atestigua que la guayabera se origino, en tiempos de la colonia española en la Villa de Sancti Spiritus, es decir, del espíritu santo, fundada en 1514 nada menos que por el posteriormente corajudo conquistador de México y ex Gobernador de Azua don Diego Velásquez.  Fue la sexta villa establecida en Cuba por los colonizadores.

Corría el año 1709 cuando llegaron a dicha Villa,  procedentes de Granada don José Pérez Rodríguez y su esposa Encarnación Núñez García.

José, a quien llamaban,  en típico andaluz, Joselillo, quien  era de oficio alfarero, es decir, productor de tejas y quien, en poco tiempo,  (se supone que por la demanda de su producto al inicio de las construcciones de la Villa)  ya  había levantado  una nave en las márgenes del rio Yayabo que le brindaba arcilla y agua abundante para su oficio.

Yayabo es un río que atraviesa el sur de la ciudad de Sancti Spiritus y es recordado por poetas y músicos como  inspirador del más idílico romanticismo.

Cierto día,  Joselillo recibió varias piezas de tejidos y tela que sus familiares les enviaron desde España y  le pidió a su esposa, que era costurera, que le hiciera un gabán que le sirviera para su trabajo y también para sus ratos de ocio.

Por eso debía ser largo,  más debajo de la cintura y con las mangas también largas, para protegerse  de la arcilla y con  cuatro grandes bolsillos al frente que le sirvieran para guardar cigarros  y piezas de su quehacer.

Por ser una pieza fácil de confeccionar y útil para el trabajo, el gabán  se hizo popular entre los campesinos de la ronda. Sin embargo, los pueblanos, a quienes les gusta siempre burlarse  de los campesinos, se reían  y criticaban a los rurales que las vestían, hasta llamarlos mamarrachos,  termino árabe-hispano.

Hasta que el poblado recibió el nombre oficial de Villa de Sancti Spiritus,  popularmente se le llamaba,  por el nombre del rio,  Yayabo y a sus habitantes yayaberos y yayaberas.

Por esta razón también,  a la vestimenta,  que se originó en las hábiles manos de la esposa de Joselillo,  se le llamo  “yayabera,”  es decir,  original del pueblo de Yayabo.

De otro lado,  la mata de guayaba que,  al decir de José Martí “se daba en Cuba silvestre” fue privilegiada por los yayaberos que utilizaban los anchos bolsillos  al frente de su yayabera para traer a casa todas las guayabas que cabían en ellos de fácil acceso a  las manos y brazos de los campesinos, inquietos buscadores de la sabrosa, digestiva, medicinal y nutritiva guayaba.

De aquí el salto del nombre de yayabera a guayabera.

Efectivamente,  el frondoso guayabo, tupido de verdes hojas,  sirve de frecuente  vivienda,  refugio y mesa bien servida,  con sabrosas frutas,  a las parlanchinas cotorras.

La rústica guayabera sirvió como uniforme a los mambises  de La Guerra de los diez años, 1868-1878, que a caballo y con filosos machetes atacaban,  aguerridos,  a las bien armadas  tropas españolas.

Pero para facilitar empuñar el machete cuyo puño estaba cubierto por el talle bajo de la guayabera,  los mambises  hicieron un corte a los lados  que en la paz fueron refinados con mínimos botones.

La guayabera clásica original se abrocha con botones a todo lo largo del frente y con pequeños botones en los cortes laterales,  presenta  alforcitas y botones al medio de los anchos bolsillos pecheros y levanta un cuello alto. Se confecciona con estopilla de hilo.

 

Fuentes: http://elnacional.com.do/el-origen-de-las-guayaberas/

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